CARTA A UN ANTIGUO MAESTRO

 

Recuerdo a mis maestros y profesores que pasaron en el tiempo, en los colegios de los cuales fui un alumno más… y van mis más cálidos saludos…

Y entre la emoción busco en lo mas profundo de mi … y encuentro hoy la nostalgia de recordar a él … el típico maestro en la humildad de su antro forjador que es la escuela humilde por tradición…

En su mundo, inmerso en la contradicción de la vida política.

y ahí el alumno con el típico uniforme, donde deja ver su marca de pobreza y de solvencia económica y tú con basto juicio silencioso; para saber cuándo un alumno no tomo desayuno o por que no trae zapatos nuevos y de otros peores, que dejan entrever los dedos que sobre salen de los yanquis, u ojotas cubiertas con la tierra del campo.

El típico gestor de cómo ayudar a aprender a leer

y a saber contar con todos los dedos de las manos,

y de como debemos escribir, cada palabra

con cada letra y sílabas formando una oración

y poder comprender el significado de sus  contenidos,

 el maestro que calla al saber

el maestro que no cuenta sin permisos

el maestro que agoniza en su humildad;

y sus sueños son cada día frustrados,

el maestro que se levanta con el cantar de los gallos

y vela en mano alumbra su humilde desayuno

y muy firme sale a enseñar

no importa si llueve maestro,

no importa gastar los zapatos en las subidas de montes y peñas

de viajar en asno, canoas por un inmenso rió, otros en tranvías, trenes, volquetes y autobus…

Tú debes de llegar antes que el alumno

y dejar al entrar en el umbral todas sus penurias …

aun que antes observe; limpiar tus zapatos

de pequeñas gotitas de garua …

 muy optimista; aun que  muy lleno de frío …

busca su poncho de hilo de oveja,

y con mucha desición e hidalguia

 cubre su cuello con una chalina de lana

está, mas calido como el santo salón de clases para refugiarse

muy tranquilo, ve llegar uno a uno a sus alumnos

unos lo saludan…  algunos lo olvidan…

Después de agradecer con una sagrada oración, el día …

empezo el dictado de clases, entre el entuciasmo,

 bullicios, carpetazos y sonrisas

parece ser prometedor este tiempo de impartir lo que sabe…

enseñar tus conocimientos con todo el clamor de tus pulmones

y escribirlos con tiza en tu única herramienta de trabajo,

una típica pizarra, que se abre como un espacio oscuro para saber como descubrir el universo, tu unico amigo que traduce tu alma y saber… con blancas letras, contraste perfecto con una  negra pizarra que muy anciosos observan como tarea tus alumnos y luego leen y repasan la lección; velar por su sincero aprendizaje, lo ves como tu mayor deber, a cambio gozas de simpatia con toda la fé de  los alumnos, que también ellos velaran  por ti.

Las horas van y vienen y tu amuleto es tu típico libro que llevas como gesto del saber y si tus lentes se empañan está presente tu pañuelito con almidón

Maestro con fines de poco lucro te ves siempre altivo frente al alumno y sin fallar luces siempre con inmensa luz me enseñaste a orar y a ver mi futuro promisorio

Aun que es triste verte con los años, que casi nunca te preocupaste por ti…  Y sí que recuerdo que te prometí nunca fracasar en la vida y aunque nunca sospeche en mi niñez porque te preocupaste por mí, no dudes que al fin lo sé y siempre está tu voz en la confusión despejando dudas y dando ánimos en mi prometedor camino gracias, maestro por enseñar sin egoísmo, sin censuras, ni temor a la vida futura,  por limpiar las piedras de la ignorancia de mi basto camino sin tu ayuda no sería ahora quien soy…

Nadie sabe porque el maestro existe,

Y el porqué de tomar su mano  para emprender y ser alguien en la vida.

Aunque pareciera que en la vida todo se sabe y la soberbia nos ciega, nunca olvide la gran enseñanza de ti maestro.

Nunca te despediste porque aún vives en mi como mi más noble recuerdo.

Un alumno.

¡¡¡¡¡ Feliz día maestro!!!!

Inspirado en mi profesora de primaria Luslinda Hernandez de Serrano.

Autoria de: CARTA A UN ANTIGUO MAESTRO

Marilu CCencho Díaz.

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