ROSA LA TORTUGA Y ROGELIO EL CARACOL

Autor: Marilu CCencho – @ Derechos Reservados según la ley correspondiente

En el submundo orgánico de la vegetación y sus deshechos esta el suelo lleno de vida microscópica dando vida a miles de organismos ricos en materia proteínica que alimentan a las plantas y que constantemente están generan vida a otros seres que están en este macro sistema biológico.

Sabia la naturaleza que paulatinamente va dando origen a que sobrevivan y cohabiten muchos seres formando pequeñas comunidades y se vean como familias de mosquitos, zancudos, moscas, hormigas, y muchos mas que viven junto a nosotros volando o bajo nuestros pies, que sin darnos cuenta muchas veces las matamos o exterminamos a nuestro paso como tambien destruimos las pequeñas  cobachitas, apropiados refugios que garantizan bienestar y supervivencia,

– ¿Qué es lo que hace la naturaleza para proteger a estos minúsculos seres como son los insectos?

No hace solo recibir afablemente el tiempo que le corresponde vivir  a si mismo superar todo los fenómenos por los cuales pasa a diario.

Tan solo basto ser mucho mas consciente, un gran día para imaginarme que seria ser por solo un día, una de ellas, no se si por suerte gozo de ser hoy en día un ser humano y tengo una lupa gigantesca donde puedo observar y discernir lo que veo; y poner un valor especial a cada ser que vive en este hermoso planeta.

siempre esta mi admiración  y respeto a este bello submundo y donde todos los días vivir es una gran aventura.

Es de la sencillez y del gran del esfuerzo que aprendemos y entendemos como es la existencia y de como sobreviven estos pequeños seres, que a si mismo están dentro de una inmensa lista dentro de la cadena alimenticia.

Como todos los días, una mañana de primavera, me propuse seguir a Rosita mi tortuga, que muy oronda y ligera la vi que se alejo, aunque durante el invierno no la vi tan activa, ni mucho menos ligera al caminar; tan a si que me preocupe y sin mas visitamos al veterinario para ver si estaba delicada de salud, la veía sentida y triste por un buen tiempo dudamos que tuviera ánimos para que caminara, ya que estaba en plena invernación, sin embargo ahora en plena primavera bajo el sol, me sorprendió que se mueva tan ligera yo por mi gran alegría y asombro, por un instante la perdí de vista y cuando la busque, la encontré detrás de unas macetas de cerámica, que están desde hace mucho allí en el jardín, la logre ver entre las plantas de marquesa o colocasia mas conocida como oreja de elefante, los helechos, sábilas y demás flores.  que hay allí que son parte del jardín, macetas de cerámica con plantas, llenas de hollín, musgo y hongos verdes que crecen por la humedad, allí muy oculta entre hojas, ramitos de helechos plantas y hojas secas estaba muy oculta la tortuga Rosita, allí esta ella muy atenta, hurgando y encontrar cual bichito que fuera su gran presa del día presa y victima para cazar como es natural proveerse de alimentos después de invernar, se veía hambrienta y capaz de hacer muchas travesuras ensimismada a la pequeña tortuguita la veo meter ligeramente su cabeza en su caparazón.

Era un chubasco de verano, tras dejar una brisa fresca y un suspiro de neblina, viene el olor a humedad y la calma, después de un buen rato veo que la tortuga sale de su caparazón nuevamente mueve sus patitas y va en pos de su presa, que inocentemente abundan y salen de sus escondrijos después de liberar el cielo el liquido que las hace revivir; ni se de donde de pronto veo un inmenso caracol que detrás de la tortuga va galopando rápidamente sin tensión, muy curiosa va como una babosa caminando suavemente hasta le podía ver su sonrisa, sus antenitas con ojitos, feliz por la brisa y la humedad de la llovizna recién apagada, inocente y traviesa se iba detrás de la tortuga; el caracol confiado se dio cuando de pronto ella que pensaba ser una inmensa roca resulto ser una pequeña tortuga que andaba pululando por allí, muy asustado el caracol vio que la tortuga saca sus patitas, que parecen tronquitos, y su cabeza  de vibora que de pronto el caracol, le dice que pesada tortuga quien te puso en mi camino, la tortuga muy torpemente voltea para ver de donde provenía la bocecilla, cuando de pronto el caracol exclamo, no eres acaso Rosita la tortuga, y la tortuga exclama al unisono, Rogelio mi gran amigo caracol.

Comenzaron a recordar  muy animados sus anteriores encuentros se acercaron y se saludaron en un afectuoso beso que se dieron suavemente al tocarse su escamosa piel de la tortuga y la suave y gelatinoso rostro de Rogelio, muy animados se pusieron a conversar, no sabían uno del otro desde la ultima vez que se encontraron, como ya es sabido Rosita es una tortuga domestica que vive en un jardín de unos humanos  y así muy animados tortuga y caracol, complacidos toman mucho sol.

Fotografia: Meryan Castañeda

 

This entry was posted in cuentos.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.